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Por Pablo Rodríguez Cejas*.

Vaya de antemano, para que no se malinterpreten por parte de nadie estas líneas, que todas las obras que redunden en beneficio de la ciudadanía, del embellecimiento del pueblo, de la mejora o creación de infraestructuras o de la reparación de vías en mal estado, siempre será una buena noticia para los que aquí habitamos y para quienes solo nos empeñamos en buscar el mejor porvenir para nuestro municipio y nuestra isla.

Ahora bien, lo que sucede en la actualidad en La Frontera ya pasa de “castaño oscuro”. El equipo de gobierno actual, liderado por el Partido Socialista, acumuló casi todas las obras de mayor envergadura en los últimos meses antes de las elecciones. ¿Casualidad?

Lo cierto, es que el laberinto en el que han convertido a nuestro pueblo en las últimas semanas, con las principales vías y arterias cortadas al mismo tiempo por obras, es un signo más de la nula planificación de quienes nos gobiernan, que se han dedicado a pensar más en las próximas elecciones que en las próximas generaciones. Un claro signo de debilitamiento político y de inexistencia de liderazgo.

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Parece que no han pensado en la economía de las empresas de la zona, desde las de alimentación hasta las de ropa, peluquerías, cafeterías o transporte; tampoco en el servicio de reparto, en el de recogida de residuos; en el día a día de los vecinos y vecinas de zonas como Tigaday, La Ladera, Las Toscas, La Erita, Puerto Escondido o Malnombre; ni en los turistas que nos visitan diariamente y que circulan totalmente desnortados por nuestro pueblo durante estas semanas.

Si pensaran en ello, las obras podrían y deberían haberse planificado para que el tránsito rodado no se viera en la situación de colapso y caos actual.

Me pregunto si el alcalde no ha tenido tiempo suficiente para hacer esto durante los cinco años y medio que lleva al frente del consistorio, e incluso durante los tres años y medio que lleva gobernando su partido en todas y cada una de las instituciones de la isla. Con tal de cortar la cinta en la víspera electoral, son capaces hasta de poner “un municipio patas arriba”.

*Pablo Rodríguez Cejas, Portavoz de AHI en el Ayuntamiento de La Frontera.

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El Gobierno de España tiene que asumir que las Islas Canarias tienen un coste, un muy alto coste, para ser habitadas.

Nuestras Islas son un lujo, suponen un altísimo precio y una exclusividad de nacionalidad y de bandera que hay que pagar, entre todos los españoles.

Y, en este contexto de lo canario, respecto a las islas que sufrimos la triple insularidad, el Gobierno de Canarias tiene que asumir, que somos tres veces, cuatro veces más caras, que las islas capitalinas.

Es decir, que, si se quiere que El Hierro, La Gomera, por ejemplo, estemos habitadas, se tiene que estar dispuesto a pagar el alto precio que ello exige.

Pero el caso es que, muchos políticos, muchos canarios, confunden nuestras necesidades más básicas con privilegios.

Si hay en toda España un territorio en el que se justifica un régimen administrativo, económico y social especial, es Canarias. Y si hay un territorio en Canarias, en el que se justifique un régimen administrativo, económico y social especial somos las islas no capitalinas, como El Hierro.

Sufrimos de despoblación, con todo lo que ello conlleva. Nuestros jóvenes nos dejan, apenas hay nacimientos, y cada vez somos más los viejos, el porcentaje de población activa es ridículo, hablar de PIB insular es un sarcasmo, carecemos de industria, de un turismo de calidad, de una demanda que sostenga el comercio, y de un sector primario muy poco rentable para el agricultor, caracterizado por el abandono generalizado de huertos y fincas, y cuando queremos llevar a cabo una obra tenemos que convocar un concurso público que gana una empresa con sede en el otro extremo de la península que finalmente subcontrata libremente a una empresa insular que es la única que conoce la idiosincrasia del lugar de ejecución.

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Vivimos, administrativamente, lejos del sentido común.

En definitiva, en la isla, como se ve, seguimos siendo una colonia, hasta el punto de que cuando se nos designa se hace referencia no a lo que somos, sino a lo que no somos: islas no capitalinas.

Nuestro futuro es cursi y poco halagüeño.

El actual esquema administrativo no funciona. Es hora de probar en otra dirección. 

Lo aprobado en el Parlamento Español, en el Parlamento Autonómico es muy a menudo inaplicable, sin caer en el abuso en un ámbito insular como el herreño. Al final se abusa del vecino, de la empresa local, y se hace un cálculo muy erróneo de su capacidad de resistencia. 

La Ley está pensada para grandes núcleos de población, en los que se cuenta con infraestructuras y dotaciones que permiten su desarrollo. Pero en nuestra isla, cuando aplicamos esa normativa, nos hacen caer en lo ridículo, en el incremento gigantesco de los costes de gestión.

Por esta razón, el primer paso debería darse dotando al Cabildo Insular de las herramientas que permitan reglamentar la norma, adaptar, interpretar y hacer viable la intención del legislador.

Necesitamos un entorno favorable a la competitividad, y para ello es esencial ampliar las competencias de nuestro Cabildo Insular, reordenar el sistema de reparto de responsabilidades entre las distintas administraciones, porque, el Cabildo es, en la práctica, la cabeza más preparada de todas las administraciones para responder a todo problema de ámbito insular.

En los Cabildos clamamos por recuperar ese grado de autarquía histórica, de autosuficiencia social y de dotación financiara sostenible. El Cabildo debe estar para administrar y reglamentar ampliamente.

Todos sabemos que mucha de la política que desarrolla el gobierno autonómico es transferible al Cabildo insular. Si no se hace es porque estamos anclados en soluciones que tienen más de 100 años y en interpretaciones de adolescentes. Debemos ser, imaginativos, y estar abiertos a propuestas innovadoras.

Es el momento de reducir, insularmente, la enorme carga administrativa, de ampliar las competencias administrativas del Cabildo, para que así los Ayuntamientos puedan centrarse en la ejecución.

Cualquiera que conozca la administración por dentro sabe que el actual esquema de bucle nos condena, y, a pesar, lo seguimos. Un resumen de esta situación bucle es el sistema de subvenciones. El acudir a los incentivos y ayudas de forma permanente como la única respuesta práctica en manos del político que quiere hacer cosas, frente a la titánica tarea de fomentar proyectos concretos que la minuciosidad burocrática se empecina en regular tanto que los hace inviables.

Hay que contar con las competencias insulares que permitan salir del bucle de la ultra-periferie-territorialidad.

Hay que hacer de el Cabildo el estímulo del Insularismo; y, del Insularismo, la razón de ser de un Cabildo que proporcione un entorno favorable para los ciudadanos.

David Cabrera de León

Presidente de Asamblea Herreña

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Por: Luciano Eutimio Armas Morales

El Fútbol

El Parlamento Europeo ha denunciado la corrupción “rampante y sistémica” de la FIFA, y exige una investigación de las muertes ocurridas durante las obras previas al mundial de Qatar y la reparación de los daños a las personas o familias afectadas. El periódico The Guardian, estima en 6.500 los fallecidos durante las obras como consecuencia de las precarias condiciones de los trabajadores y la carencia de medidas de seguridad.
Lo de la corrupción en el mundo del futbol no es nada nuevo. En España, los presidentes de clubs o entidades deportivas que han entrado en prisión o han sido imputados por delitos económicos es exhaustiva: Jesús Gil, (Atlético de Madrid); Manuel Ruiz de Lopera, (Betis); José María del Nido, (Sevilla); Sandro Rosell y Josep Lluis Núñez. (Barcelona); José María Ruiz Mateos, (Rayo Vallecano); Ángel María Villar, (Federación Española de Futbol).

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Por Juan Jesús Ayala.

El 23 de Noviembre fallecía en Madrid a la edad de 87 años, Matías Díaz Padrón, un herreño universal, prestigioso investigador en todo aquello que se refiere a la  Historia del Arte y que según los críticos se le considera la máxima autoridad en pintura Flamenca que desde su cargo de conservador del Museo del Prado  lo sabia todo sobre Rubens, Van Dyck, Rembrandt y  sus  coetáneos.

El prestigio de Matías está justificado en mas de 300 descubrimientos, considerándolo el especialista del arte del siglo XVII mas importante del mundo, además de pertenecer, por citar algunas, a  instituciones de alto calado científico-artístico-cultural desde el Centro de Investigaciones Científicas hasta la Junta de Valoración, Calificación y Exportación de Bienes del Patrimonio Histórico Español.

Necesitaría mucho espacio para describir los innumerables descubrimientos que ha propiciado, los libros que ha escrito, monografías y artículos especializados sobre su sabiduría, pero quiero bajar a lo cotidiano, al escenario de la anécdota donde nos encontramos más de una vez.

Matías nació en  El Hierro y teníamos una relación de parentesco dado que su padre y mi madre eran primos. Y si bien somos de una generación distinta si que hemos coincido en algunas circunstancias. La primera de ellas fue en  casa de nuestra tía Julia en Madrid, donde se hospedaba y yo pasaba camino de Cuenca a visitar a mi hermano, medico por aquellos lares, y como era buen discutidor y yo andaba en el mismo camino, nos enrollamos un par de horas, no sobre lo que uno y otro sabia, Historia del Arte y Medicina. Pero si hablamos y hablamos de cuestiones donde nos encontramos en las palabras puesto que había pertenecido a aquella legendaria “iglesia cubana” de Las Palmas que junto a Manuel Bello y otros agruparon un elenco juvenil contestatario,  y de una enjundia intelectual consolidada, mientras que por mi parte hacia unos pinitos dialécticos en la isla  de El Hierro y en Granada donde a través de las lecturas iba conformando una personalidad universitaria mas o menos adecuada a los tiempos.

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La influencia de Matías nos llegó a Granada por medio de Manuel Bello, que estudiaba Farmacia, y en unas reuniones mas o menos desenfadadas comenzó a brotar en nosotros una cierta semilla nacionalista que fue germinando en aquellas charlas culturales domingueras en la calle Elvira, donde un día apareció Matías por allí dando un alto valor intelectual a la reunión mantenida. No  se si fue en aquella visita de Matías o ya estábamos “fichados” de tiempo, lo cierto que la BPS (Brigada Político Social) nos había puesto en su punto de mira, lo que motivó que Radio Moscú nos considerara como una célula independentista, pero nada mas allá de la realidad, pero si que aquellas jornadas fue motivo  de que se conformara en el tiempo un Hogar Canario  en la ciudad andaluza.

No hemos coincidió mas que en esas dos ocasiones; su familia residía en Las Palmas y la mía en El Hierro; y cuando se le entregó el año 2008 por el Gobierno de Canarias el Premio en Patrimonio Histórico e Investigación, yo estaba en aquel acto como miembro del Gobierno de Canarias y nos saludamos, pero bien poco pudimos hablar porque verdaderamente, Matías, estaba cargado de emociones mas  que de recuerdos.

Tuvo que pasar mucho tiempo para que la isla de El hierro, sus instituciones, y  no todas, se enterasen que había un herreño de altos vuelos intelectuales que trascendió universalmente, y a tal efecto,  aunque ya jubilado, se le galardonó  con un premio por la Asociación Cultural Amador de la Frontera, en el año 2021 y el ayuntamiento de Valverde en diciembre de ese mismo año le otorga la Medalla municipal de honor en su Máxima categoría de Oro y el nombramiento como hijo predilecto de la Villa de Santa María de Valverde, Matías era reconocido universalmente por su labor de investigador pero El Hierro  ignoraba que un hijo suyo paseaba el nombre de la isla por donde quiera que fuera, (natural de Canarias, isla de El Hierro). Es una pena que se llegue tarde y así acontece con herreños que han pasado a la historia de la isla como inexistentes, como si fueran personajes invisibles  sin que se le reconozca  la ingente labor que desarrollaron durante toda su vida en  pro del progreso de la isla.   

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Por David Cabrera*.

Nos alegramos, y mucho, de la actualización de los costes tipos del transporte de mercancías que recogerá el proyecto de ley de presupuestos Generales del Estado para 2023. Todo un logro gracias a los dos escaños que los nacionalistas canarios tenemos en el Parlamento Español. 

Imaginemos, no obstante, por un instante, lo que podríamos lograr si en lugar de dos votos, los nacionalistas fuéramos capaces de ser una fuerza política de 15 parlamentarios. 

Lo cierto es que con solo 2 diputados hemos conseguido unas migajas, que los otros partidos nacionales canarios, con 13 no han conseguido.

La conclusión es evidente, nuestra minoría canarista logra para Canarias más que la mayoría canaria de los partidos nacionales. 

Pero, si bien, esto me produce un pequeño orgullo, no puedo menos que, tras la también pequeña euforia de que venga algo para Canarias, preguntarme ¿qué beneficia este logro a los herreños?

La respuesta es muy directa. En nada. A los herreños este logro canario no nos beneficiará en absolutamente nada. Y, a pesar de ello, los herreños, hoy, nos alegramos del logro canario, aunque, como digo no nos beneficiamos en nada.

En nuestra Isla de El Hierro, el transporte de mercancías por supuesto que tiene que estar subvencionado, pero para que los herreños nos beneficiemos de verdad tiene que estarlo de forma directa, como lo está el transporte de personas cuando eres residente insular. 

Subvencionar al transportista no es bastante, hay que subvencionar lo transportado también.

Ese 75% de descuento que obtenemos los herreños en Binter o en Naviera Armas cada vez que viajamos, y que automáticamente reduce el precio final a abonar por transportarnos, debería ser igualmente aplicable a la situación de cualquier herreño que quiera transportar mercancías. El mismo criterio para personas que para mercancías. 

La propuesta es sencilla, simple, y además aplicable a muchos otros casos, no solamente el del transporte. ¿De qué sirve un incentivo si este no es aplicable a un pueblo?, ¿De qué nos sirve el superávit anual de millones de euros que nos genera Gorona del Viento, si ni un solo euro llega al bolsillo que el herreño ahorra para pagar su factura disparatada de la luz?, ¿Es que no es posible la aplicación de un 20% de descuento, con cargo a ese superávit, para que los residentes herreños puedan ver aplicados en su factura de la luz alguno de esos millones de euros?.

Es verdad que parte de ese importe se dedica, indirectamente, a la movilidad sostenible y otros gastos finalistas, pero, ¿no nos resulta difícil de digerir que el dinero generado por el ahorro eléctrico tenga cualquier otro destino menos el descuento en la factura de la luz?

Los políticos vendemos humo. Una vez más, los herreños tenemos que alegrarnos cuando se nos dice que si hay una cesta de la compra en la que reflejará este acuerdo de actualización de tipos en los Presupuestos Generales del Estado es la herreña. 

Ni mucho menos, me atrevo a decir que no se reflejará en absoluto, nada, ni un euro. Porque el transportista herreño, al que ya se le paga tarde y mal la subvención del transporte, no tiene margen de maniobra financiara par repercutir en la práctica esa subvención en los costes diarios de su empresa. La subvención viene a ser como una extra de navidad que ya está gastada antes de que llegue.

Ni se termina con una injusticia, ni se cierra una brecha económica y social. Palabras, palabras de quien quizá ni hace la compra en la isla, ni sabe lo que ha subido el kilo de hierro en la construcción, por poner dos ejemplos.

Creo que ya es hora de dejarnos de bobadas, de traer a la isla política de altos vuelos, la gran política, de tomarnos por ignorantes, porque los herreños tenemos necesidades mucho más básicas que necesitan ser cubiertas, y para lograrlo, solo tenemos que echar mano de las cuentas de la vieja. Esas no fallan.

*David Cabrera, consejero de Medio Rural y Marino del Cabildo de El Hierro, y líder de Asamblea Herreña (AH).

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